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domingo, 27 de febrero de 2011

Cubierta


Desde aquí controlan las actividades de cubierta 

En el barco hay cuatro departamentos: máquinas, puente, cocina y cubierta. En el puente hay tres timoneles, pero ellos también realizan trabajo en cubierta. En cubierta el encargado es el contramaestre, José Manuel Alonso Campelo. Él recibe órdenes del capitán y luego se las transmite a los marineros. En el barco hay 7 marineros de los cuales tres son timoneles, son por lo tanto personal de puente, donde está el timón, pero también ayudan en todas las actividades de cubierta.

 Hay 3 turnos: de 4.00 a 8.00 (y de 16.00 a 20.00), de 8.00 a 12.00 (y de 20.00 a 24.00) y de 12.00 a 16.00 (y de 24.00 a 4.00). Los marineros dicen que el peor turno es de 4.00 a 8.00, porque te rompe la tarde y también la noche, y llevas un horario diferente al del resto. Este horario, en lugar de un horario de 8.00 a 17.00, es debido a la actividad con el CTD, que los marineros asisten y supervisan. De 4.00 a 8.00, están de guardia Ramón Manuel Sambad Pérez, que es timonel y Roberto Álvarez Giraldez, marinero. En la guardia de 8.00 a 12.00, están José Tarrio Oubiña, timonel y Francisco Nogueira Rua, al que todos llaman Paco o Patxi. En el turno de 12.00 a 4.00, está Juan López Senlle de timonel y de marinero Manuel Mayo Tajes. 

Patxi es también el carpintero, tiene una pequeña carpintería abajo, pero ahora que el barco ya no es de madera, la verdad es que se usa poco y él está la mayor parte de su tiempo en cubierta asistiendo maniobras, o ayudando en alguna cosilla que necesiten los de máquinas. Patxi es muy alto y tiene cara de bonachón. Cuenta que ha llegado a estar diez meses en la mar sin pisar tierra.

Todos los arrastres de pesca, dragas de arrastre, box corer, beam trawl o cualquier otro tipo de arte que se haga en cubierta, es realizado por el equipo de cubierta. Ellos lanzan el arte y lo recogen, cosa que no es tan fácil como parece, es maquinaria pesada. Hay varias grúas en el barco, para subir, bajar y mover las máquinas. También hay metros y metros de cable para poder largar las máquinas. Desde el puente les dicen cuantos metros hay que largar y ellos largan, ya sea por popa, estribor o babor. Además de manejar las máquinas de cubierta, también ayudan a reparar y en muchas ocasiones son los únicos que saben como hacerlo. Su ayuda fue inestimable con la box corer. También hacen pequeños arreglos a cualquier cosa del equipo que pueda estar estropeada. Siempre están en su puesto de trabajo y dispuestos a ayudar. Y además, con buena cara y buenas maneras.














miércoles, 23 de febrero de 2011

Máquinas


El equipo de máquinas también ayuda en cubierta

Lo de las máquinas del barco impone, y eso que es un buque pequeño. A medida que te vas acercando, la cosa empieza a temblar, sube la temperatura y hay un ruido de mil demonios. Con razón llamamos a los pisos de abajo los infiernos. Así que decido buscar a alguien que me acompañe en esta aventura. Eduardo Rodriguez es engrasador y se conoce el barco y sobre todo, las máquinas, como la palma de su mano. De alguna manera le consigo convencer para que se de una vuelta conmigo y me vaya contado el orden y funcionamiento de las máquinas del barco. 


Primero bajamos un piso desde cubierta (sería el -1); ahí están las despensas para guardar víveres y otros trastos y  la desalinizadora para dar agua a todo el barco, usada para higiene y cocina. El agua que bebemos es de garrafa, distribuidas por todo el barco. El agua del grifo es potable, pero carece de minerales. Edu dice que algunos marineros la beben, y pone una mueca de asco. En "el -1" también está la carpintería, algo obsoleta hoy en día pues el barco ya ni es de madera, ni usa muchas cosas que lo sean. Y si bajas un piso más, está la sala de máquinas. Los pisos que están debajo del agua son los que menos se mueven, y los que más importancia tienen. Las máquinas son, como los propios maquinistas dicen, el alma del barco: si las máquinas fallan, en el puente no se puede hacer nada..


En las máquinas hay mucho ruido, unos 90 decibelios, para estar ahí dentro hay que llevar unos cascos insonorizadores, que no dan pie a mucha conversación y por eso se comunican por señas que suelen ser iguales o parecidas en todos los barcos. Hay una sala de control desde la cual se ve la sala de máquinas y allí sí que se puede hablar, así que allí vamos nosotros también. Ahí están Germán y Luís. 


Vista de las máquinas desde la sala de control del Cornide
de Saavedra
A pesar de la protección, dicen que los marineros que llevan mucho tiempo trabajando en máquinas pierden algo de oído. Germán Camaño Giraldez, el primer oficial de máquinas, le ve una ventaja a todo esto: ahora siempre que oye sandeces hace como que no escucha, y lo achaca a los años trabajando en las máquinas. En la zona de la sala de máquinas hace mucho calor. Ahora el termómetro marca unos 34ºC, pero en verano, muchos días la temperatura sobrepasa los 40ºC. Las máquinas están en constante funcionamiento, por lo que tiene que haber guardia en todo momento. El mundo de las máquinas es desconocido para la mayoría de la gente del barco, son ellos los que suben a cubierta a hablar y a tomar algo, pero en los “infiernos” no suelen tener muchas visitas.